Día de la Madre: Conoce la historia de la madre costurera que impulsó a su hija a estudiar ingeniería con Beca 18

Día de la Madre: Conoce la historia de la madre costurera que impulsó a su hija a estudiar ingeniería con Beca 18

Provista de una máquina de coser y entre telas e hilos, doña Marielita
Ramos madrugaba para cumplir con los encargos de sus clientes. Gracias a este oficio, logró sacar
adelante sola a sus tres hijos. Stefany Peña Ramos, la mayor de los hermanos, vio en su madre ese
coraje de no rendirse y le hizo una promesa: convertirse en profesional. Y hoy está a punto de
lograrlo, ya que cursa en el último ciclo de la carrera de Ingeniería de Conservación de Suelos y
Agua en la Universidad Nacional Agraria de la Selva de Huánuco con Beca 18, modalidad Huallaga.
“Fue mi mamá quien me motivó a postular a la beca y me ayudó en realizar los trámites”, recuerda la
joven, de 22 años, natural de Tingo María. En el 2015, cuando apenas había culminado la secundaria,
luego de destacar en los estudios, Stefany quería convertirse en una ingeniería. “Desde niña me
gustaba mucho los números y esta vocación singenie fue afianzando a lo largo de los años hasta que en el
quinto de secundaria dije que sería una ingeniera civil, pero esa carrera era muy cara en mi región”,
comenta.
Ante esta dificultad, mamá Marielita motivó a su hija a optar por otra carrera que esté relacionada
con lo que la joven deseaba. Es así que el talento del Programa Nacional de Becas y Crédito
Educativo (Pronabec) del Ministerio de Educación ingresó a la carrera de Ingeniería de Conservación
de Suelos y Agua al primer intento. Ya se había logrado el primer paso, ahora quedaba postular a la
beca, dirigida a talentos de escasos recursos económicos o en situación de vulnerabilidad para que
estudien una carrera con todos los gastos cubiertos por el Estado peruano.
De manera religiosa, Marielita iba casi todos los días a averiguar cómo iba el proceso y qué papeles
se requería, anhelaba un mejor futuro para su hija y no se iba a rendir hasta lograrlo. “Yo quería
empezar a estudiar ya, pero si ganaba la beca tenía que esperar como un año para iniciar mi carrera.
En este momento mi mamá me dijo una frase que me hizo reflexionar: ‘Los tiempos de Dios son
perfectos’ y tuvo mucha razón, porque gracias a Beca 18 estoy por culminar mi profesión y pronto
pondré en práctica todo lo aprendido en beneficio del Perú”, afirma la joven.
En los primeros tres años de sus estudios superiores, el talento de Beca 18 destacó como una de las
mejores de su promoción, pero debido a problemas emocionales sus notas fueron bajando hasta el
punto de querer dejar la carrera. “Como todos en la vida, pasé por un momento difícil y quise dejarlo
todo, pero allí nuevamente estaba mi madre animándome, apoyándome o simplemente
consolándome, su compañía y sostén fue fundamental en todo este proceso”, señala Stefany,
orgullosa de Marielita.
Y es que, pese a los años, Doña Marielita también quiso superarse y ser el ejemplo de sus hijos. Así
que, a la par con Stefany, inició de manera virtual la carrera de Educación, especialidad Tecnología
del Vestido, en la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle, La Cantuta,
profesión que acaba de culminar para admiración y orgullo de los suyos. “De broma le digo a mi
mamá: ‘Ya me ganaste porque ya te graduaste y a mí me falta aún este ciclo’”, dice la joven entre
risas.

“Me siento feliz porque ella nos ha demostrado que para estudiar no hay edad y que todo sueño se
logra con esfuerzo”, agrega la becaria. Marielita también ha sido la artífice para que su segundo hijo
siga en la actualidad la carrera de Ingeniería Mecánica Eléctrica y lo mismo desea para su último
descendiente, aún menor de edad. “Mi madre es mi mayor motivación y ejemplo a seguir, cuando me
siento mal ella tiene las palabras exactas para que lo malo se convierta en bueno”.
A pocos meses de culminar su carrera y cumplir la promesa a su madre, Stefany ya tiene muchos
planes en mente. Desde terminar este año la tesis y graduarse e iniciar sus prácticas preprofesionales
que le permitan insertarse en este desafiante mundo laboral. “Tengo un gran compromiso con mi
región y con el país, que es ayudar en la conservación del agua, que es un bien cada vez más escaso,
espero aportar con mis conocimientos para que la situación mejore”, destaca la estudiante.
También piensa en los jóvenes que pudieran estar afrontando una situación difícil, como fue su caso.
“A ellos le dijo que no están solos, que no está mal pedir ayuda a las personas que nos rodean o
acudir a un profesional”, señala el talento Pronabec. También motiva a los talentos que desean
estudiar una carrera a que no se rindan, que sigan luchando porque cada esfuerzo tiene su
recompensa.
“Si en el primer intento no lo lograron, no se desanimen, sigan intentando, porque las oportunidades
llegan en el momento menos pensado”, agrega la joven con una voz firme, pero al hablar
nuevamente de doña Marielita su voz se entrecorta. “Estoy tan orgullosa de ella, he sido bendecida al
tener una madre tan luchadora y guerrera”, señala y se va a casa, donde encontrará a su madre,
seguramente, cociendo o tejiendo un mejor futuro para su familia.

Educación